La importancia del hosting. OVH: una opinión

Este blog ha estado alojado en un alojamiento compartido de OVH desde su nacimiento. OVH es una de las empresas de hosting más importantes del mundo, así que no me preocupé mucho de estudiar cómo funcionaba el alojamiento. De cuando en cuando veía (por casualidad) que la web estaba caída, pero al rato se recuperaba. “Un problema puntual”, me decía.

Pero hace algún tiempo observé que no siempre era rápida la recuperación. Recurrí al soporte de OVH España y… bueno, me encontré con que el “soporte” no merece tal nombre: deberían llamarse “los que echan balones fuera”.

La primera vez les llamé por teléfono en un momento en que la web estaba caída. Después de más de 20 minutos de musiquita, me dijeron que se trataba de un “problema general” y que poco a poco se iría normalizando la situación. Como en el momento en que me atendieron ya se podía (más o menos) acceder de nuevo al blog, me conformé con la respuesta.

Pero empecé a prestar alguna atención al funcionamiento del alojamiento y, como las caídas continuaban, abrí un ticket. Dos días después me contestaron que todo funcionaba correctamente, y que bla-bla. Así que, para demostrarles que no todo iba bien, me abrí una cuenta en Pingdom.com para monitorizar el sitio. Abro un paréntesis para mostraros el comienzo del informe de Pingdom sobre las últimas 24 horas del blog:

Hosting OVH: informe 

Bonito, ¿no? Treinta y siete caídas con una duración conjunta de 51 minutos y sólo un 96,46% de uptime (tiempo en línea), y un tiempo de respuesta que oscila entre 1,67 y… 8,03 segundos!

Cierro el paréntesis. Envié al “soporte” de OVH los datos de Pingdom (no los que véis arriba, sino los de aquel momento). La contestación fue que Pingdom es un servicio externos a OVH “por lo que desafortunadamente no podemos realizar comprobaciones” sobre dicha herramienta. ¡Chúpate esa!

Como último recurso, escribí a [email protected] para poner una reclamación y solicitar que trasladaran la web a otro servidor, ya que parece que es precisamente el que la aloja el que está teniendo problemas. Este es el párrafo importante de la contestación que recibí: “En relación con el servicio de alojamiento que tiene usted contratado con nosotros, lamento comunicarle que por contrato no está sujeto a ningún SLA, y que no es posible moverlo a otro cluster. No obstante, podemos sugerirle un cambio del tipo de servicio a un servidor VPS…”. Ya sabéis: los clientes de OVH no estamos sujetos a ningún SLA (que la Wikipedia define como un “acuerdo escrito entre un proveedor de servicio y su cliente con objeto de fijar el nivel acordado para la calidad de dicho servicio”), por lo que dan igual las caídas que sufra el servidor o las oscilaciones en el tiempo de respuesta: la calidad puede ser buena, mala o incluso pésima, porque no hay un acuerdo escrito. Y OVH no va a hacer nada al respecto si te quejas.

Por supuesto, estoy en pleno proceso de migración a otro hosting.

Una cosa me ha quedado clara: si tienes una web, no conviene ahorrar en el hosting. Hay que elegir uno que, aunque sea más caro, funcione bien y tenga un servicio de soporte digno de ese nombre. Y si se ve que las cosas no van como debieran, hay que cambiarse a otro sin esperar a que termine el tiempo de alojamiento que se tenga ya pagado. A no se que se quiera que los posibles visitantes se encuentren cada dos por tres con el sitio caído, o lo abandonen antes de que la página haya cargado. Y que los buscadores lo releguen a la página trescientos y pico de los resultados de búsqueda, con lo que sólo lo encontrará alguien una vez cada diez mil años.

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